LUISA ETXENIKE
Democracia sonora
LUISA ETXENIKE 09/09/2007
Visitar Dimensión sonora, la excelente exposición del Koldo Mitxelena,
es regalarse, entre otros placeres, la posibilidad de comprobar cuánto le debe
la belleza del sonido al silencio y a la oportunidad. Las obras allí presentadas
expresan su sentido sin estorbo, en un aire limpio de interferencias. Al
contrario de lo que nos sucede a nosotros, que nos desenvolvemos mayormente en
ambientes compactos de ruido, obligados a hacer avanzar nuestros mensajes como
por pasillos atestados de muebles, a golpe de decibelio subido y/o a riesgo de
ininteligibilidad, incomprensión e incluso daño auditivo. Padecemos aquí altos
niveles de contaminación acústica como cualquiera distingue a simple oído y como
reconocen con alarma los propios datos oficiales. De acuerdo con un reciente
informe de las consejerías de Sanidad y Medio Ambiente, uno de cada cinco vascos
vive (malvive en realidad) sometido a ruido excesivo, seis de cada diez si
hablamos de los residentes en Bilbao.
Pero lo que distingue al sonido del ruido no es sólo el volumen, sino también
la pertinencia. El ruido es sólo un efecto prescindible; el sonido, una
intención expresiva insustituible, una ambición de y con sentido, como
manifiestan las obras presentadas en el KM. Cualquiera de ellas invita a la
sensación y a la reflexión gozosas, pero voy a elegir All sounds like to
fly («A todos los sonidos les gusta volar»), de Andres Bosshard, por ser una
de la que mejor subraya no sólo la dimensión estética, sino la ética del sonido.
Bosshard presenta así su obra: «Series de altavoces multicanal forman una
especie de santuario de sonidos magnéticos como en una jaula; los sonidos
parecen agitados y salvajes. No se pueden domesticar. Si dejamos la puerta
abierta, saldrán volando y probablemente nunca regresen, especialmente si
seguimos tratándolos como lo hacemos».
En esa imagen de sonidos salvajes y enjaulados, en ese laberinto acústico de
mensajes tensamente cruzados, veo una representación perfecta, y por ello
inquietante, de la intolerancia y la incivilidad. Y en su contraimagen -esa
puerta que libera los sonidos, que les deja espacio para volar, para crear
libremente itinerarios de sentido-, una representación justa de lo que es la
tolerancia y el civismo: la dimensión sonora de la vida expresada sin
agresividad y sin estridencias, modulada por el respeto hacia los demás, por la
conciencia de que los demás no sólo existen, sino que además viven cerca, al
alcance o en la onda expansiva de nuestra producción acústica.
He hecho varias visitas a la exposición del Koldo Mitxelena, una de ellas en
plena Semana Grande. El detalle tiene su importancia, porque fuera del edificio
habían instalado, en esos días festivos, unas ferias para los más pequeños: las
típicas atracciones de caballitos, tren, aviones y cochecitos ondeantes…, todo
en su versión más infantil, como en unas barracas párvulas o de preescolar. Y
utilizo a propósito la expresión educativa. Fue salir del sonido necesario del
KM y toparme con el ruido prescindible de la megafonía festiva. Aquellos niños
subidos en las ferias estaban aprendiendo -como si no bastara con el movimiento
por los aires, con el viento en la cara, con las luces y los colores
brillantísimos, con la primera vez del vértigo y la valentía- a asociar la
diversión con el ruido, a viajar rodeados de música sin escucha, de pitidos y
campanas; aprendiendo a conducir su vehículo enganchados del estruendo de la
bocina o la sirena.
Cierras los ojos y no ves, pero los oídos no se cierran. Nuestra
vulnerabilidad acústica es altísima; frente al sonido estamos indefensos. Por
eso, hacer ruido e imponérselo a los demás me parece una forma particularmente
significativa y agresiva de comportamiento incívico. Estamos de vuelta a clase y
de estreno de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Espero que en esa
materia tenga un papel protagonista el silencio, que es cimiento y abono del
pensamiento propio y de la cultura social. Y espero que se insista en la noción
de civismo acústico y, por ese camino, en la dimensión sonora de la
democracia.
¿Qué es esto?Compartir:
Puedes utilizar el teclado:
Texto
Otras ediciones
- Publicado en Edición
impresa en la sección de - Versión
texto accesible - Edición de Bolsillo, edición para PDA/PSP ó Móvil
- Edición Impresa en
PDF
– 09-09-2007
Última hora
Elecciones
en Marruecos – 07-09-2007
Reaparece
Bin Laden – 07-09-2007
El
meteorito fracturado – 07-09-2007
Guía
rápida del carné por puntos – 06-09-2007
‘Vuelta
al cole’ – 04-09-2007
Lo más visto
- No
quiere morir, sólo ser perfecto - Alonso
saldrá desde la ‘pole’ en Monza - «No
puedo arriesgarme a una sanción»
Bin
Laden reaparece y advierte que EE UU es vulnerable- Dos
reos retienen a un funcionario de prisiones en una cárcel de Zaragoza y le
hieren con un objeto punzante - Muere
una mujer apuñalada por su marido en Zaragoza - Los
nacionalistas Istiqlal ganan las elecciones en Marruecos - Ron
Dennis tendrá que declarar ante la justicia italiana - Miles
de personas dan el último adiós en Módena al tenor Luciano Pavarotti - Los
padres de Madeleine regresan hoy a Reino Unido tras ser declarados
sospechosos
Lo más valorado
- La
policía también declara a Gerry McCann sospechoso de la muerte accidental de
su hija - No
quiere morir, sólo ser perfecto - Cotino
evita respaldar la gestión de Fonfría al frente de la Fundació de la
Solidaritat - FORGES
- «No
puedo arriesgarme a una sanción» - EL
ROTO - RAMÓN
- Alonso
saldrá desde la ‘pole’ en Monza - Las
preguntas incómodas que se hacen los vecinos de Portimão - Navarra
Lo más enviado
- No
quiere morir, sólo ser perfecto - «Argentina
necesita recuperar credibilidad en la democracia» - La
diócesis de San Diego acuerda pagar 198 millones de dólares a víctimas de
abuso sexual - La
policía también declara a Gerry McCann sospechoso de la muerte accidental de
su hija - EL
ROTO - La
cosecha del dictador - Berlín
reza a Jehová - El
arte como activismo en la Bienal de Estambul - La
misteriosa caída del Sikorsky - «En
España todavía falta cultura lectora para la novela negra»
© Diario EL
PAÍS S.L. – Miguel Yuste 40 – 28037 Madrid [España] – Tel. 91 337 8200
© Prisacom
S.A. – Ribera del Sena, S/N – Edificio APOT – Madrid [España] –
Tel. 91 353 7900





















