Domingo, 20 de marzo de 2005 Índice VIGO

 

"POR LA NOCHE TOLERAMOS MENOS NÚMERO DE DECIBELIOS"

JOSÉ MANUEL GARCÍA DE LA VILLA, Psiquiatra de la Unidad de Salud Mental de Coia: "El ruido puede llegar a provocar una depresión"

M. Fontán / VIGO

El ruido es un factor estresante. Así lo considera el psiquiatra José Manuel García de la Villa, quien ha atendido en su consulta a personas con diferentes trastornos debido a este problema. Vivir al lado de una zona de discotecas o soportar día tras día los ruidos de una obra pueden conllevar insomnio, ansiedad e incluso depresiones.

- ¿Nuestra salud mental se resiente por el ruido?

- Sin duda. El ruido es un factor estresante y el estrés es una respuesta de tensión a algo que se vive como amenazante para el organismo, a algo que es un peligro. Vivir en un ambiente con ruidos produce una alteración y en mi consulta ya he atendido a varios pacientes con este problema. Una de estas personas vivía en una zona de copas, lo que le ocasionó muchos problemas: sus hijos no dormían y ella se volvió más irritable, lo que le llevó a tener discusiones con los responsables del local. Se le complicó la vida y acabó deprimiéndose. Otro paciente, que vivía en Coia, confesaba que cuando podía se iba para una vivienda que tenía en Cangas huyendo del ruido.

- Los expertos afirman que el ruido se tolera menos por la noche...

- El número de decibelios que se tolera es menor porque no hay ruido ambiental, como de día, y la sensibilidad es mayor. Y hay otro problema: si alguien se sensibiliza a un determinado tipo de ruido, va a tener intolerancia, en cuanto lo escuche se va a poner fatal. De igual modo que el que le tiene miedo a los perros, va a experimentar una respuesta fóbica.

- ¿Puede influir en nuestro carácter, hasta el punto de volvernos irritables o agresivos?

- Es perfectamente lógico. Una persona con un horario de trabajo normal, que se tenga que levantar a las siete de la mañana y que noche tras noche no pueda dormir bien ni descansar se va a ver afectado. Tiene más probabilidades de sufrir dolores de cabeza o somnolencia diurna y esto a su vez puede conllevar problemas en su trabajo. Esta falta de energía genera irritabilidad. En psiquiatría no podemos hablar de una enfermedad del ruido, pero estar expuesto a él puede influir en ciertas patologías y generar otras como insomnio, ansiedad o depresión. Y si ese elemento que nos molesta persiste, la persona tiene el riesgo de sufrir un problema de tipo crónico.

-¿Es muy alto el consumo de tranquilizantes entre las personas afectadas?

- Sí, algo que es nefasto y que demuestra que estamos pagando lo mal que vivimos. Muchas veces son los propios pacientes los que te piden estos psicofármacos, lo cual tapa el problema pero no lo soluciona.

-Como especialista, ¿qué le recomendaría a las personas con trastornos debido al ruido que se ven obligadas a soportar en su vida diaria?

-La realidad de este problema es que las personas afectadas poco pueden hacer, ya que no te puedes aislar fácilmente. No todo el mundo puede permitirse, por ejemplo, poner doble ventanal en su casa y, lamentablemente, los edificios no están construidos pensando en que tengan una buena insonorización. Vivimos en una ciudad industrial donde los ruidos son inevitables, tal y como podemos comprobar a diario, y a nivel general las medidas deben ser de carácter político y económico. A nivel individual hay soluciones como ponerse tapones para dormir por las noches pero, insisto, no todos pueden instalar doble cristal en sus casas o salir a pasear por el monte a diario para aislarse durante un período de tiempo de la ciudad.

- ¿Considera que falta sensibilidad social de los ciudadanos hacia este problema?

- En cierto modo sí, porque a pesar de que el ruido no se puede solucionar totalmente de forma individual, sí podemos ayudar a que no se note tanto. Si los locales cumpliesen las normativas, si la gente no pitase en los semáforos... todo sería un poco más llevadero. Existe una falta de educación.

 

 

 

 

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