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EDICIÓN IMPRESA
EL SUEÑO
Más de 3.000 horas de descanso al año
A lo largo de la vida media del ser humano se vienen a dormir del orden de unas 3.000 horas por año de vida y buena parte de los sueños que se “viven” se olvidan; es un tiempo en el que el ser humano no es consciente de su propia vida, está en un estado en el que parece que se ha perdido la conciencia.
¿Se puede prescindir del sueño?. Obviamente no. De hecho los sujetos que no duermen padecen alucinaciones, se incrementa la agresividad y se puede llegar a morir y cuando los científicos son interrogados sobre el rol del sueño, las teorías sobre el particular convergen en una especie de considerarlo como un”tiempo de regeneración celular”.

Todas las especies duermen, aunque lo hacen consumiendo tiempos y estados de conciencia distintos.

El medio en el que se desenvuelve el sujeto condiciona el tipo de sueño, tal es el caso de los mamíferos que viven en el medio acuático cuya función respiratoria no es voluntaria y en consecuencia deben mantener una parte de su cerebro despierta o el caso del murcielago que duerme las 2/3 partes del tiempo.

La reparación o el descanso que se suele obtener con el sueño es un hecho demostrable aunque los expertos mantienen diferentes hipótesis sobre el estado en el que el cerebro humano permanece durante ese periodo que no es, por cierto, lineal en su comportamiento ya que el propio cuerpo manifiesta en ciclos relativamente cortos respuestas que van desde la disminución del ritmo cardiaco,la frecuencia, hasta la mayor actividad en el periodo llamado REM (rapid, eye movement) en el que los ojos se mueven rápida , frecuente y vigorosamente.

En la llamada fase REM es cuando “los sueños” toman forma y se produce una desconexión entre neuronas y resto del cuerpo de suerte que es sólo en el nivel cerebral donde se dan las circunstancias, los hechos, la tragedia o la alegría enmarcados en ese contexto estrictamente cerebral, es el mundo de las ensoñaciones.

Un circuito que recorren unas neuronas situadas en la corteza cerebral en un viaje que lleva la sensación y la percepción hacia la zona frontal del cerebro, un viaje del que apenas recordamos algo o que no recordamos en absoluto, salvo que el sujeto sea despertado en el crítico momento REM .

Los especialistas que estudian este fenómeno del sueño se decantan por suponer que es en esta fase donde las neuronas se forman y/o se reparan; otros expertos suponen que es un espacio de tiempo, el del sueño REM, en el que se consolida lo que uno ha aprendido en estado de vigilia.

¿Por qué los bebés en general duermen el 50 % de su tiempo frente al 15 ó 20 % de los más viejos?.

Ese estado de sueño puede utilizarlo el cerebro para aprender,. Para recibir estímulos que lo van formando y así recibir y consolidar los datos que luego utilizará, por ello muchos padres optan por hacer oír al niño música, hablarles en sueños etc.

Dado que no todo ser humano duerme lo mismo y el mismo tiempo cabe señalar que existe un 30 % de individuos que sufren alteraciones del mismo.

Esos trastornos son evaluados, medidos, observados por las llamadas Unidades del Sueño modernamente; sin embargo fue en torno a 1930 cuando se descubrió el llamado “síndrome de apnea del sueño” y el de “las piernas inquietas”.

Los trastornos que afectan al movimiento o a la respiración pueden tener su causa en enfermedades de tipo pulmonar, en el asma, en la obesidad, en la epilepsia, en el alcoholismo, en trastornos de ansiedad, depresión.

No sólo el sueño se puede alterar por la relación mencionada antes sino que factores exógenos como la altura del lugar donde uno vive, el ruido, la luz excesiva, las comidas abundantes o bebidas cerca del periodo nocturno - habitual para el ciclo vigilia-sueño - el ambiente laboral y sus horarios todo ello puede, sin duda, contribuir a alterar el sueño y la perdida de su capacidad reparadora.

Entre los problemas más comunes detectados en las Unidades del Sueño cabe destacar que se acude cuando el insomnio - que lo padece más del 35 % de la población adulta- o la hipersomnia ( cuando el sujeto se queda dormido durante el día) o la Apnea Obstructiva del Sueño han tomado “cuerpo” en el individuo y se muestran resistentes, constantes y recalcitrantes impidiendo el descanso.

Por otra parte existen durante el transcurso del sueño problemas que se pueden definir dentro del marco de trastornos como es el caso de las pesadillas, el rechinar de dientes, el sonambulismo y los terrores nocturnos.

Los neurólogos pueden ayudar a resolver estas situaciones.

Cada uno de los lectores puede tener un ritmo “circadiano” diferente y ello si se convive en familia puede producir cierta desestabilización en el ritmo general por lo que se recomienda el respeto de uno con los otros y viceversa.

Los partidarios de la siesta mantiene la teoría de entenderla como absolutamente imprescindible- una siesta de corta duración tras el almuerzo, que concentra toda la atención circulatoria en el área digestiva- para la reparación de las fuerzas consumidas en la jornada matutina y sin embargo otros individuos no la recomiendan por entenderla peligrosa para la continuidad del proceso productivo.

Es sin duda una cuestión de cultura y de adaptación de los horarios laborales; cultura en relación con el tiempo dedicado a la comida y a los componentes sólidos y líquidos de esa comida y con horarios que permitan la compaginación de la vida social con la vida laboral.

Hallar ese equilibrio no es siempre fácil y en el seno de las familias pueden darse casos de diferentes horarios lo que puede generar tensiones a la hora de afrontar el descanso.

El “clan” familiar y el propio individuo deben armonizar sus tiempos , sus estados físicos, sus normas de alimentación y desarrollar una higiene del sueño en busca del equilibrio con el llamado “reloj biológico” personal.

carlos pajuelo de arcos
 



 

   
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