Versión sólo texto
ELPAIS.esOpinión
la portada lo último el índice lo más mi país el archivo
Sábado, 6 de marzo de 2004, actualizado a las 21:15 h.
mi carpeta
Elecciones 04
Internacional Internacional
España España
Opinión Opinión
Sociedad Sociedad
Tecnología Tecnología
Economía Economía
Deportes Deportes
Cultura Cultura
Gente Gente
Titulares del día
Versión sólo texto.
A fondo A fondo
Multimedia Multimedia
Participación Participación
Servicios Servicios
Movilidad Movilidad
Juegos Juegos
Área Empresas Área Empresas
Clasificados Clasificados
Tienda Tienda
Viajes Viajes
ELPAIS.es >Opinión
Articulo Información relacionada Multimedia Participación Utilidades
EDITORIAL

El ruido mata  Añadir a Mi carpeta


Está noticia está entre las más visitadas del día en 'Lo más…'
EL PAÍS | Opinión - 06-03-2004  
Versión del artículo para imprimir
Versión del artículo en sólo texto
Enviar por correo electrónico
Consultar estadísticas de la noticia
Recomendar el artículo

El ruido hace mal: provoca tensión arterial, sordera, cefaleas; impide dormir, lo que aumenta la irritabilidad y, por tanto, las úlceras de duodeno y los riesgos de accidente, entre otros. España es, tras Japón, el segundo país con mayores índices de contaminación acústica. Según cálculos de la OCDE, nueve millones de españoles están sometidos a ese suplicio. Se comprende, por todo ello, la atención que ha suscitado una sentencia del Tribunal Constitucional desestimando el amparo solicitado por el propietario de un pub de Gijón condenado en 1998 por las molestias causadas por su música a altas horas de la madrugada. El fallo sostiene que esa forma de contaminación puede atentar contra derechos como el de la salud o la inviolabilidad de domicilio.

La división producida en el Tribunal -hubo tres votos discrepantes- pone de manifiesto el retraso legislativo sobre la materia. La Ley del Ruido, aprobada hace un año en aplicación de una directiva de la UE de 2002, y pendiente de desarrollo reglamentario, debería colmar ese vacío. La normativa anterior estaba diseminada en multitud de normas, casi siempre de rango municipal, que se aplicaban con indolencia y supuesto respeto a la tradición, aunque ésta tuviera una antigüedad no mayor de 15 años. La nueva ley establece la obligación de elaborar antes de 2007 mapas acústicos de las ciudades, con niveles de exigencia de silencio en función del uso predominante del suelo: industrial, residencial, de ocio, etc. De la combinación entre ese mapa y el de horarios para actividades potencialmente ruidosas debería salir la reducción del ruido y la posibilidad de aplicar medidas correctoras adaptadas a cada situación.

Ya hay ley, sólo falta aplicarla; es decir, lo más importante. Se ignora si los mapas acústicos ya están en marcha, pero consta que las obras, públicas o de particulares, siguen amargando la vida de los vecinos sin aparente control, las motos sin silenciador atronando las noches especialmente en verano, los camiones de la basura sobresaltando a los que quisieran dormir, las vías de comunicación contaminando su entorno urbano, y celebrándose festejos, municipales o privados, al son de una pirotecnia que identifica lo alegre con lo estruendoso. "La inteligencia", escribió Schopenhauer, "es una facultad humana inversamente proporcional a la capacidad para soportar el ruido".

Versión del artículo para imprimir Versión del artículo para imprimir
Versión del artículo en sólo texto Versión del artículo en sólo texto
Ver cómo se publicó en el diario (PDF)
Enviar por correo electrónico Enviar por correo electrónico
Consultar estadísticas de la noticia Consultar estadísticas de la noticia
Recomendar el artículo Recomendar el artículo

Ampliar la búsqueda en el archivo
Articulo
Información relacionada Multimedia Participación Utilidades
Ayuda Contacte con ELPAIS.es Publicidad Aviso legal Suscríbase Sindicación de contenidos
© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - Madrid [España]
© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900
border=0